Prisión Central de Cuéllar: veintiocho años de cárcel franquista en el castillo

El castillo de Cuéllar funcionó como prisión franquista entre 1938 y 1966. Bajo el nombre de Prisión Central de Cuéllar, por sus muros pasaron miles de presos políticos, y muchos murieron allí. A los pies de la fortaleza se levantó además un centro penitenciario para reclusos enfermos de tuberculosis.

Prisioneros formando en el patio de armas del castillo de Cuéllar durante su uso como prisión franquista
Recuento de prisioneros en el patio de armas de la Prisión Central de Cuéllar.
Patio de armas del castillo de Cuéllar en la actualidad
El mismo patio de armas en la actualidad, hoy parte del instituto Duque de Alburquerque.

Un sistema penitenciario planificado antes del golpe

La represión no se improvisó. En su Instrucción Reservada nº 1, del 25 de abril de 1936, el general Mola ordenaba que la acción fuese «en extremo violenta» y que se encarcelase a todos los directivos de partidos, sociedades y sindicatos contrarios al movimiento, aplicándoles «castigos ejemplares» para estrangular cualquier rebeldía o huelga.

Instrucción Reservada nº 1:

… Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas. (General Mola, 25 de abril de 1.936)

Lo que vino después fue un sistema de campos de concentración y cárceles que retuvo a miles de prisioneros políticos desde el inicio de la sublevación militar. Es una parte de la historia de España de la que apenas se habla.

Los propios presos convirtieron el castillo en cárcel

El castillo no reunía ninguna condición para ser prisión. Estaba en ruinas por dentro, y fueron los primeros reclusos quienes tuvieron que arreglarlo y colocar las rejas, según el testimonio de José Bernárdez recogido en el libro Fuerte de San Cristóbal, 1938.

El republicano Régulo Martínez describió su ingreso en el penal en Republicanos de catacumbas. En un espacio incapaz de albergar dignamente a diez personas metieron a treinta y una. La respuesta de la administración fue que bastaba con poder cerrar la puerta, formada por rejas de época medieval. Dormían por turnos, apretados, con un solo retrete para todos y agua escasa. Humedad, en cambio, sobraba.

Hacinamiento, hambre y disciplina en la Prisión Central

La Prisión Central de Cuéllar fue un campo de prisioneros donde miles de hombres sobrevivían hacinados, sin higiene y con hambre, sometidos a un régimen que buscaba doblegar su moral por no compartir las ideas de los vencedores. Formaban para los recuentos, asistían obligatoriamente a los actos religiosos y aprendían a ser sumisos para esquivar, en lo posible, torturas, vejaciones y castigos.

 “Un preso estaba tendiendo la ropa que acababa de lavar y recibió de un soldado un tiro por la espalda que lo dejó muerto en el acto … . Una noche, cuando estábamos acostados, a poco me toca a mi la <china>, el que estaba a mi lado tardó un poco más en acostarse y se conoce que el soldado vio la sombra, le disparó y le hirió, tuvieron que llevarlo a la enfermería …”

Testimonio de José Bernárdez prisionero en el castillo de Cuéllar, del libro “Fuerte de San Cristóbal, 1938”.

Presos del castillo de Cuéllar escardando en los campos de los alrededores
Reclusos de la Prisión Central de Cuéllar escardando en la granja del castillo

El sanatorio antituberculoso, al pie del castillo

Al poco tiempo se construyó un segundo edificio junto a la fortaleza: el Centro Penitenciario Antituberculoso de Cuéllar, al que llegaron trasladados presos enfermos procedentes de otras prisiones. Los testimonios sobre este centro son aún más escasos que los del penal.

Uno de ellos procede del doctor Roberta Pelta Fernández, que recogió el recuerdo de Eliseo Subiza, becario del Patronato Antituberculoso en un sanatorio de enfermedades del tórax en Cuéllar. Subiza describía una época en la que, según la observación del cirujano Plácido González Duarte, «el enfermo tuberculoso se curaba viendo un pino y una vaca». El ucraniano Selman Abraham Waksman había descubierto la estreptomicina en 1944, pero su uso todavía no estaba extendido. Para la mayoría de los presos, el pino y la vaca no bastaron: murieron junto al castillo de Cuéllar.

Ruinas del sanatorio penitenciario antituberculoso al pie del castillo de Cuéllar
Ruinas del centro penitenciario antituberculoso de Cuéllar

De penal político a cárcel común y cierre en 1966

Con los años, el castillo dejó de albergar presos políticos y pasó a ser cárcel para condenados por delitos comunes. En 1966 se procedió a su clausura. Hoy el recinto acoge un instituto de enseñanza secundaria.

Vista aérea del castillo de Cuéllar y su entorno

Publicado el 16 de junio de 2013 · Revisado el 16 de agosto de 2026

PReguntas frecuentes

¿Cuándo fue cárcel el castillo de Cuéllar?

El castillo de Cuéllar, en la provincia de Segovia, funcionó como prisión franquista entre 1938 y 1966. Durante ese periodo se le conoció oficialmente como Prisión Central de Cuéllar.

¿Qué era el sanatorio antituberculoso de Cuéllar?

Fue un centro penitenciario construido al pie del castillo de Cuéllar para presos enfermos de tuberculosis, trasladados desde otras prisiones del Estado. El edificio quedó abandonado y hoy está en ruinas.

¿Se puede visitar el castillo de Cuéllar?

El castillo de Cuéllar es visitable y alberga además un instituto de enseñanza secundaria.

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