En Francia, 400 m³ de digestato dejaron sin agua a 180.000 personas. Junto al Cega se quieren almacenar 84.000 m³

El río Cega es el río del que bebe Cuéllar y es un espacio protegido de la Red Natura 2000 y un río que lleva años perdiendo agua. A poco más de un kilómetro de su cauce, dos de las macroplantas de biogás proyectadas en nuestro municipio quieren almacenar unos 84.000 metros cúbicos de digestato.

Para entender lo que eso significa, hay que mirar lo que ya ha pasado en otros ríos.

Châteaulin, agosto de 2020: 400 m³ y un río inservible para beber

En la noche del 17 al 18 de agosto de 2020, la planta de biogás Kastellin, en Châteaulin (Bretaña francesa), vertió unos 400 m³ de digestato al río Aulne, aguas arriba de la potabilizadora local. El digestato era una mezcla de purines, estiércol y residuos de la industria agroalimentaria. El vertido disparó la concentración de amoniaco en el río y lo dejó inservible para producir agua potable.

Las consecuencias:

  • Hasta 51 municipios y unas 180.000 personas se quedaron sin agua del grifo durante varios días. Hubo que repartir agua embotellada.
  • La alerta llegó también al mar. El instituto oceanográfico francés (IFREMER) avisó a los productores de marisco de la zona.
  • Para diluir la contaminación, las autoridades aumentaron el caudal del río soltando agua desde un embalse situado aguas arriba.
  • La prefectura paralizó la planta, pero en menos de dos meses volvió a funcionar. La investigación posterior encontró sensores de detección que fallaban, presencia humana insuficiente en la instalación, un defecto de diseño y mantenimiento olvidado.
  • La empresa operadora, del grupo Engie, fue condenada por negligencia a 150.000 euros de multa, 50.000 de ellos en suspenso. Antes había recibido más de 1,8 millones de euros en subvenciones públicas.

En el Aulne, los agentes de la Oficina Francesa de Biodiversidad no encontraron una mortandad visible de peces. Esto fue así porque el río llevaba agua suficiente y, además, se le pudo añadir más desde un embalse para diluir el vertido.

Ahora piensa en el Cega en agosto.

Cuando no hay agua para diluir, el río muere

Châteaulin no es un caso aislado. En otros vertidos de digestato, en ríos más pequeños o con menos caudal, el resultado fue mucho peor:

  • Río Sormonne (Ardenas, Francia). El desbordamiento de una balsa de digestato contaminó 4,5 km de río. Los bomberos intentaron añadir agua para diluirlo, pero la sequía lo impidió. La prefectura confirmó contaminación, mortandad de peces y destrucción de especies protegidas.
  • Río Blette (Lorena, Francia), 2023. Bastaron unos 40 m³ de digestato, diez veces menos que en Châteaulin, para provocar una mortandad de peces total en algunos tramos. Aparecieron peces muertos a diez kilómetros, en otro río.
  • Río Vils (Baviera, Alemania), 2010. El desbordamiento de 1.000 m³ en una planta de biogás agrícola provocó una mortandad de peces a lo largo de 6 km. Se recogieron cientos de peces muertos.
  • Río Flèche (Bretaña, Francia), 2021. Una fuga de digestato de un pequeño metanizador agrícola tiñó el río de color café durante varios kilómetros y mató truchas a lo largo de cientos de metros.

La lección es sencilla: el daño de un vertido no depende solo de cuánto se vierte, sino de cuánta agua tiene el río para diluirlo. Y el Cega, tiene muy poca.

El Cega ya está al límite

El Cega no es un río sano al que le añadiríamos un riesgo más. Es un río que ya está sufriendo:

  • Ha perdido caudal. La plataforma «Cega, el río que nos une» denuncia que ha perdido un 40% de su caudal en los últimos 20 años.
  • Ha llegado a secarse. En los veranos de 2015 y 2016, varias asociaciones conservacionistas denunciaron tramos del Cega completamente secos en la provincia de Valladolid, con los peces hacinados en charcos.
  • Su caudal en verano es mínimo. En la estación de Aguilafuente, aguas arriba de Cuéllar, ha llegado a caer hasta 0,03 m³ por segundo. En invierno puede superar los 30.
  • Aquí ya ha habido mortandades de peces. En junio de 2017, un episodio de contaminación en el Cega, en Cuéllar, obligó a retirar 99 kg de peces y cangrejos muertos.
  • Su acuífero está sobreexplotado y contaminado. Según la plataforma, el Cega se ha convertido en un «río perdedor»: en lugar de recibir agua del acuífero, le cede la suya. Además, los nitratos y el arsénico liberado por la bajada del nivel freático han dejado sin potabilidad el agua subterránea de la comarca.

Puedes leer más sobre la situación del río en esCuéllar y en Cuéllar7.

Bebemos del Cega

En Châteaulin, el problema no fue solo ecológico: el río contaminado era el que abastecía de agua potable a la comarca. En Cuéllar pasa lo mismo.

El agua del grifo de Cuéllar y de los municipios de la Mancomunidad de Las Lomas se capta en el río Cega y se trata en la potabilizadora de Las Lomas, al sur de Cuéllar. La Mancomunidad incluye Navalmanzano, Sanchonuño, Pinarejos, San Martín y Mudrián, San Cristóbal de Cuéllar y otros núcleos, y da servicio a unos 13.000 vecinos. El río va tan justo que en verano la toma no da abasto: en 2022 la Mancomunidad llegó a advertir de posibles cortes de agua, y la Junta ha autorizado sondeos de apoyo para los meses de máxima demanda.

¿Alguna de las macroplantas queda aguas arriba de nuestra toma de agua? En el resumen de la declaración de impacto ambiental de Bio Frontera, la Confederación Hidrográfica analiza cauces e inundaciones, pero no menciona la captación de la que bebe el municipio. Esa pregunta debería estar resuelta antes de autorizar nada.

Lo que se quiere almacenar junto al Cega

Ahora pon las cifras una al lado de otra.

En Châteaulin se vertieron 400 m³.

En Cuéllar, solo dos de las al menos cinco macroplantas proyectadas sumarían unos 84.000 m³ de digestato almacenado:

  • Bio Frontera: dos tanques de 12.500 m³ cada uno (25.000 m³ en total), a 1,1 km del río Cega, según el BOCYL.
  • Biored: dos balsas de 29.451 m³ cada una (casi 59.000 m³), a 1,2 km del Cega y a 1,1 km del arroyo Cerquilla, que desemboca en él. Según el informe del Ayuntamiento de Cuéllar, son balsas cubiertas pero no cerradas, y el proyecto no prevé ningún sistema de detección de fugas. El Ayuntamiento advierte de que un fallo en la impermeabilización o en un talud podría liberar decenas de miles de metros cúbicos de digestato.

Son más de 200 veces lo que se vertió en Châteaulin. Y faltan las otras macroplantas, de cuyos depósitos no hay datos públicos (te contamos todo lo que suponen las cinco juntas en este artículo).

Sin accidente, el daño también llega

Un vertido es el peor escenario, pero no el único. Aunque nunca haya un accidente, el digestato tiene que ir a algún sitio, y en el proyecto está planificado que parte de este irá a los campos que rodean el Cega.

La digestión que se produce en estas plantas no elimina el nitrógeno: lo transforma. El digestato sale cargado de nitrógeno, y la tierra solo puede absorber una parte, así que lo que los cultivos no aprovechen se filtrará al subsuelo en forma de nitratos y acabará en el acuífero.

  • En el caso de Biored, el proyecto prevé convertir la fracción líquida del digestato en lo que llama «agua regenerada», unas 131.000 toneladas al año, para regar fincas cercanas. El Ayuntamiento duda de que pueda eliminarse tal cantidad de nitrógeno, y advierte de que ni siquiera se especifica la calidad final de esa agua.
  • Todo esto ocurre en una zona oficialmente vulnerable a la contaminación por nitratos, sobre un acuífero que ya está contaminado. Te contamos qué dice la ciencia sobre nitratos y salud en este artículo.
  • Y con un río «perdedor», que intercambia agua con ese mismo acuífero. Lo que entra en uno acaba afectando al otro.

No hace falta un accidente para dañar el Cega, ¿Cuál es el impacto de años de digestato sobre campos cercanos?

Nuestra posición

El Cega es nuestro río, nuestra agua de boca y uno de los espacios naturales más valiosos de la comarca. Desde Izquierda Unida Cuéllar llevamos años defendiéndolo: frente a la sobreexplotación, frente a la recarga del Carracillo y ahora frente a las macroplantas de biogás.

No vamos a aceptar que se almacenen decenas de miles de metros cúbicos de digestato a un kilómetro del río del que bebemos, sin un análisis conjunto del riesgo de todas las plantas.

FUENTES

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